LAS VACACIONES TE HACEN OLVIDAR TUS TAREAS
Mis
vacaciones de Semana Santa se tornaron un poco aburridas ya que por cuestiones
económicas no puede salir ni siquiera a una piscina, el martes tome la decisión
de irme para donde mi mama, que vive en el Valle de Amarateca, porque de no
hacerlo, significaba quedarme, sola y sin nada que hacer, en la solitaria
Tegucigalpa.
Al
llegar donde mi mami, me recibió con un rico abrazo y con un delicioso plato de
arroz en leche, ya que llegue como a las ocho de la mañana, luego del desayuno
nos pusimos a platicar de cómo me había ido en el viaje que el fin de semana
realice a Pespire, con el objetivo de recopilar información para un reportaje
acerca de la pobreza.
Descansando
en una hamaca colocada en la parte frontal de la casa y disfrutando de las
comidas exquisitas hechas por mi querida madre, me la pase el resto de los
días, y lo más importante era el hecho de estar con mi familia que hasta me
olvide de ciertas tareas que me habían dejado los
Licenciados de la universidad para la semana próxima.
Llego
el domingo y los días de vacaciones se habían esfumado, dejando consigo la
preocupación porque no había cumplido con mis obligaciones de estudiante y como
siempre haciendo todo a carreras, me fui con unos amigos a una poza cercana a
tomar unas fotos que el Licenciado de Periodismo Gráfico había asignado y eso
no era todo, me esperaba una larga noche, todo por desobligada.
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